Qué es y cómo trabaja la norma Isobus

La compatibilidad entre las diferentes marcas de tractores e implementos facilita las labores y aumenta su eficiencia.

A la mañana temprano y aprovechando la humedad de las lluvias recientes, el sembrador comienza su tarea trabajando sobre los elementos de regulación. Calibra la densidad de siembra con la caja de velocidades de la sembradora y de acuerdo a la dureza del suelo regula la carga de cada surcador. Verifica la presión de inflado de la rueda motriz sea la correcta, como también lo sea la tensión del resorte que la mantiene firme contra el suelo.

Asimismo, controla el trabajo de los resortes y gatillos en cada dosificador. Por otra parte, ya hace semanas que eligió cuidadosamente la placa de siembra para la semilla en cuestión. Además, controla la profundidad de siembra y que las cuchillas esten alineadas con los cuerpos. Esta claro el equipo en cuestión es de los años 70, y sembrará maíz o soja.

A partir de los 70, tuvo lugar la evolución en la electrónica en la agricultura, con la aparición de los primeros controladores de siembra electrónicos, que sensaban –detectaban y contaban– las semillas cuando caían por cada tubo de bajada de la sembradora.

En corto tiempo comenzaron a sumarse otros sensores como el de medición de velocidad de avance, con el cual se pudo calcular la densidad de siembra y la capacidad de trabajo del equipo en hectáreas por hora. Y todo sobre la marcha.

Luego se agregaron sensores de giro de los ejes que permitieron tener más información sobre la siembra. Y a medida que se fueron agregando funciones a las máquinas, el usuario fue incrementando sus demandas.

De manera que hoy se pueden tener sensores para varias funciones tales como los de presión en los cuerpos, los de densidad de siembra más en detalle tanto para dosificación de semilla a chorrillo o monograno, y también de dosis de fertilizante, y los que cuantifican la cantidad de rastrojo en el surco y otras varias cosas más.

Y así fueron evolucionando los monitores en el tractor con más y más lecturas. Y no solo fueron cambios de pantalla sino también renovaciones de cableados y sensores.

Y así cada proveedor ofreció su cableado, su ficha y su conexión. De esta manera sintetizó la evolución de la electrónica en la siembra, el especialista de Estados Unidos, John Wood durante el curso de Agricultura de Precisión desarrollado hace un tiempo en el INTA de Manfredi. Si bien hizo hincapié en la siembra, algo similar ocurrió en todas las demás máquinas como fertilizadoras, pulverizadoras, rotoenfardadoras y cosechadoras, como para mencionar algunas.

Entre los beneficios que se notan al trabajar con mandos electrónicos podemos mencionar que se reducen notablemente los tiempos de puesta a punto y se acelera la corrección de problemas que se presentan durante la tarea. Por otra parte, la mayoría de estos ajustes son hechos sobre la marcha por el operador. Así resulta que cada en trabajo se logra mayor calidad y se hace en menos tiempo, aumentado la capacidad operativa del equipo.

Como contrapartida con equipos munidos de poca o ninguna electrónica, es mayor el tiempo de calibración por un lado, y por otro, se suele demorar la corrección de todo desajuste, debido a que no hay sensor que informe al instante, del problema al operador.

Es decir que, con la electrónica todo funciona como si se le sacara una tomografía computada a la máquina, solo que en lugar de ir al centro de salud una vez cada tanto para hacer el control, este se hace de manera continuá, con el tomógrafo instalado sobre el equipo. Las anomalías son detectadas y por ende corregidas de manera inmediata, y la mayoría de las veces sobre la marcha, es decir sin detener el equipo.

Para que esto sea posible, además de los sensores ubicados en puntos estratégicos de las máquinas, se instalaron actuadores electrónicos que actúan sobre los mecanismos de regulación y de ejecución de las tareas. Son las correderas y motores eléctricos. Esta evolución lleva algunas décadas y aún no ha encontrado su techo. Tal es el caso de los dosificadores electrónicos de semilla, o las válvulas de comando de las pulverizadoras y de las fertilizadoras al voleo.

El problema fue que debido a esos cambios, la cabina del tractor se llenó de monitores y cableados, configuración complicada para el productor. También complica al fabricante del tractor y al proveedor de las consolas debido a que si alguna de ellas no funciona y la otra si a quién se llama para tener el servicio técnico, se preguntó Wood en su disertación.

Asimismo, no siempre el monitor de una máquina funciona bien con el monitor de otra, con lo cual al cambiar de sembradora o de tractor se pierden los beneficios alcanzados.

Por otro lado, aparecieron los manojos voluminosos de cables saliendo por la ventana de atrás del tractor hacia la máquina enganchada. Uno se puede imaginar el destrozo y la pérdida de tiempo que ocasionaría un inesperado desenganche del tractor o un viraje no bien calculado que tirara de todos esos cables. Es decir, resulta una metodología de trabajo insegura e ineficiente, sentenció el especialista.

La solución a todos esos problemas fue el desarrollo del ISOBUS, que consiste en la normalización de la conectividad entre el tractor y la máquina sin importar el color o la marca de ambos. Con el ISOBUS se evitan incompatibilidades entre las máquinas.

Con la norma ISOBUS, la computadora en el implemento (sembradora, fertilizadora, entre otras) se comunica con el monitor de la cabina, en el que se despliegan de manera automática las funciones de la máquina enganchada al ser esta enganchada. Al cambiar de máquina, se despliegan en el monitor las funciones de la ahora máquina enganchada. Es como cambiar de canal en el televisor de casa.

ISOBUS es como las normas de la toma de fuerza, del acople de tres puntos, o de los cilindros hidráulicos y sus acoples. Y al igual que ellas, el ISOBUS aumenta las capacidades de los equipos y sus prestaciones, en la medida que facilita el uso de las máquinas.

También se puede hacer referencia a las barreras que se han debido superar para lograr la difusión del uso de ISOBUS, como ser la aparición de tractores equipados con el sistema, que en nuestro mercado son cada vez más comunes y que se denominan “tractores ready”. Y otra barrera a superar es lograr que esta tecnología se adopte en las máquinas que trabajan con los tractores.

Los factores que permanecen inalterables y pierden importancia ante la elección y uso de todo equipo más allá de esta tecnología, es su mantenimiento, su regulación y la calidad del servicio postventa.

Fuente: Clarín Rural 16/01/2021

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

× WhatsApp